La crisis está provocando que muchas empresas busquen mantener sus beneficios a base de reducir costes, entre ellos el de personal. Sin embargo, puede ser un camino peligroso a medio plazo. Dave Ulrich, profesor de la escuela de negocios de la Universidad de Michigan, define el capital intelectual de una empresa como capacidad x compromiso.
De esta manera, una empresa con alta capacidad pero bajo compromiso, posee empleados con talento, pero que “pasan de todo”. Por el contrario, si tienen un alto compromiso pero baja capacidad, tienen empleados sin talento que hacen de todo, pero ambos extremos son peligrosos.
Al estar definido como un producto y no como una suma, un valor bajo de cualquiera de los dos factores implica un bajo capital intelectual.
Para incrementar la capacidad de la empresa, se puede recurrir a fichajes externos (al igual que un equipo de fútbol ficha una estrella proveniente de otro equipo). Este método puede proporcionar además nuevas ideas y maneras de hacer las cosas, pero también se corre el peligro de que los empleados que ya estaban se sientan dolidos por no haber sido considerados para ese puesto a través de una promoción interna.
Otra posibilidad es invertir en formar al personal existente, proporcionando a los empleados una base de conocimiento tanto en las actividades que ya desarrollan como de cara al futuro. La formación puede resultar barata, al estar subvencionada a través de las cuotas de la Seguridad Social por el Fondo Social Europeo, pero es una inversión a la cual en muchos casos no se le ve resultado inmediato, y que muchos empresarios lamentablemente no fomentan, por la posibilidad de que ello suponga que los empleados pierdan alguna hora de su jornada laboral o una tarde a la semana, durante unos meses, o incluso por el miedo a que después se vayan a otra empresa.
Otra opción es “alquilar” el conocimiento a través de asesores y consultores externos. Éstos pueden aportar experiencia y conocimientos del sector en que se mueve la empresa y de otros, y aportar una visión externa que puede ser muy útil, al ser distinta a la que pueden tener aquellos que están inmersos en el trabajo del día a día.
Las empresas deben tener claro en este caso que hay que usar a estos asesores, pero no depender de ellos, es decir, el conocimiento de éstos debe transferirse a la empresa, y los empleados deben ser después capaces de usar los nuevos métodos y enseñanzas por sí solos.
Otra alternativa a tener en cuenta para elevar el nivel medio de capacidad de una empresa, sobre todo a largo plazo, es identificar no a los empleados a los que despedir, sino a aquéllos que la empresa no puede permitirse perder, y realizar las acciones necesarias para retener ese talento.
En cuanto al compromiso, resulta complicado en esta época mantener un nivel adecuado, ya que la presión y el nivel de estrés ejercido por la situación exige un nivel de compromiso tan elevado que en muchas ocasiones se produce el efecto contrario, el empleado está estresado, se lamenta de que antes estaba mejor en el trabajo, se queja de que su vida familiar está desatendida, se siente incapaz de controlar la cantidad y la calidad del trabajo que realiza, etcétera, con lo cual le resulta muy difícil estar comprometido.
Como se puede ver, parte de este bajo compromiso puede provenir de un exceso de carga de trabajo, y de la falta de sentido que se le puede llegar a ver. Por ello, una de las medidas a tomar por parte de la dirección en este sentido es establecer claramente prioridades, y revisar los requerimientos para ver si todos son realmente necesarios, de manera que se clarifica qué es lo que hay que hacer.
Otras posibilidades para incrementar el compromiso son:
- Dotar de un mayor control a los trabajadores sobre las tareas que realizan (esto podría incluir el horario de trabajo y el lugar en el que se desarrolla, como comenté hace unos días en otro artículo).
- Proporcionarles una visión o estrategia clara sobre lo que quiere la empresa, e incluso que participen en su elaboración.
- Compartir la información de la empresa de manera franca (los rumores en esta fase de crisis pueden ser una gran fuente de desánimo).
- Mostrar de manera clara un interés por las personas que componen nuestra organización.
Fuente:
Pablo Rodriguez Barreiro
EconomiaSencilla.com
www.empresaemergente.com
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