El nuevo presidente de Toyota Motor, Akio Toyoda, llega con un mensaje de moderación para la compañía que fundó su abuelo: “Toyota se ha vuelto demasiado refinada para su propio bien”.
La semana del 16 al 22 de febrero, tres altos ejecutivos que ayudaron a dirigir Toyota en los últimos cuatro años anunciaron su retiro, entre ellos Mitsuo Kinoshita, uno de los principales responsables de la expansión global de la empresa. Estas salidas abren el camino para la reforma que Toyoda piensa aplicar en la automotriz más grande del mundo.
Se espera que dicha reforma se concentre, sobre todo, en deshacerse del kakushin, o “cambio revolucionario”, el término empleado por el actual presidente, Katsuaki Watanabe, para referirse a las diferencias en la forma como Toyota diseñaba sus autos y sus fábricas. Dichas modificaciones produjeron avances tecnológicos, pero también encarecieron la producción.
De acuerdo con algunos expertos, Toyoda, de 52 años, también buscará variar la estrategia de fijación de precios que causó a la empresa fricciones con algunos distribuidores en Estados Unidos, quienes consideraban que los autos se habían vuelto demasiado costosos.
La industria automotriz sufre en todo el mundo, y aunque Toyota es mucho más fuerte que algunos de sus rivales como General Motors (la cual considera declararse en quiebra), se espera que reporte su primera pérdida anual neta en 59 años.
Toyoda probablemente cerrará algunas plantas en Estados Unidos y en Japón, donde la empresa se expandió en los últimos años, por lo que hoy cuenta con un exceso de capacidad productiva. También es probable que deba realizar despidos en Japón por primera vez desde 1950, cuando cesó a 3,000 trabajadores.
De acuerdo con fuentes cercanas a la empresa, Toyoda no culpa sólo a la recesión: Ha dejado claro que sus predecesores empeoraron la situación al alejarse de las ideas centrales de ahorro y eficiencia.
Entre otras medidas, Toyota retirará de sus autos accesorios tecnológicos sofisticados como el sistema de enfriamiento activado por energía solar que se diseñó para el nuevo Prius. También está bajo la lupa una técnica de pintado nueva y costosa, que consiste en sumergir la carrocería en una tina de pintura y hacerla girar.
Toyota dijo en un comunicado que algunas decisiones administrativas pasadas fueron adecuadas para la época. En la declaración, firmada por Watanabe, Kinoshita y Toyoda, la compañía declinó responder a preguntas específicas. Agregó que la armadora sintió que algunos cuestionamientos no reflejaban la situación actual, pero no dio detalles.
Toyoda es el primer integrante de la familia fundadora que dirige la empresa en 14 años. “Quizá Toyota se expandió demasiado para competir con las automotrices estadounidenses”, dijo su padre, Shoichiro Toyoda, de 83 años, quien presidió la compañía en la década de 1980. “Hay muchas cosas que debemos revisar”.
Los accionistas deben ratificar la designación de Akio Toyoda en junio. Watanabe, de 67 años, cuyo nombramiento como vicepresidente del consejo de administración se anunció junto con el ascenso de Toyoda, ha ocupado la presidencia desde junio de 2005.
La reestructuración es síntoma de la crisis que vive Toyota en uno de los periodos más difíciles de sus 70 años de existencia.
Durante la década pasada, la empresa creció a pasos agigantados. Bajo la dirección de Watanabe, la empresa reportó una utilidad neta sin precedentes de 1.72 billones de yenes a fines de marzo de 2008. El año pasado también desbancó a General Motors como la principal armadora del mundo en unidades vendidas.
Ahora, la empresa pronostica una pérdida neta de 350,000 millones de yenes para el año fiscal que termina el 31 de marzo. No sólo las ventas se derrumban; las ganancias han disminuido también por el alza del yen, lo cual implica que el dinero ganado en el extranjero no vale tanto después del cambio de moneda.
Como muestra de los problemas recientes, a fines del año pasado Watanabe, durante una junta, exhortó a los mandos medios a “compartir las dificultades” —léase una disminución salarial; luego los hizo respingar, cuando pidió que consideraran comprar un auto nuevo para ayudar a levantar las ventas, dijeron algunos asistentes a esa reunión.
Un número sin precedentes de autos no vendidos en Japón ha obligado a Toyota a almacenarlos en los estacionamientos de Fuji Speedway, una pista propiedad de la compañía.
Koichi Shimokawa, professor de administración en la Universidad Tokai Gakuin de Nagoya, dijo que la empresa estaba tan concentrada en convertirse en la automotriz más grande del mundo, que no redujo a tiempo la producción el año pasado, cuando se desató la crisis en Estados Unidos, su mercado más grande. “Toyota confió demasiado en su competitividad y nunca dejó de pisar el acelerador”, añadió.
Akio Toyoda ha sido desde hace tiempo promotor de una práctica tradicional en Toyota llamada genchi genbutsu, una idea de liderazgo que consiste en salir de la oficina y visitar el origen del problema. Durante el año pasado, Toyoda la realizó para acumular evidencia de que la compañía había errado el camino, de acuerdo con fuentes cercanas a la empresa.
Las mismas fuentes dijeron que una de las principales preocupaciones de Toyoda es que Watanabe y Kinoshita se concentraron en la meta de alcanzar una utilidad operativa anual de dos billones de yenes, misma que rebasaron en el año fiscal que terminó en marzo de 2007.
Con este objetivo en mente, los ejecutivos creyeron que los consumidores estadounidenses estarían dispuestos a pagar precios premium por un Toyota. Hace dos años, en contraposición a su estrategia tradicional de dar valor por el precio, la compañía empezó a elevar los de varios modelos, entre ellos la nueva versión de Corolla, lanzada a principios de 2008.
La rama estadounidense de Toyota intentó vender el Corolla a 1,000 o 1,500 dólares por encima de lo que los distribuidores consideraban adecuado para un auto familiar básico. Como era de esperarse, las ventas fueron pobres: Toyota vendió 21,000 unidades en febrero de 2008, 25% menos que el año anterior.
Cuando Toyoda se enteró de lo anterior, viajó a Estados Unidos para hablar con los concesionarios e investigar el asunto por su cuenta.
Cliff Cummings, un distribuidor veterano de California, dijo que le advirtió a Toyoda que los precios altos eran una estrategia errada. La empresa había desarrollado una imagen de autos resistentes a precios accesibles, “pero ahora la estaban arruinando”. Después de nuevas entrevistas con Toyoda y otros ejecutivos, este distribuidor cree que la compañía revertirá los aumentos de precios.
La compañía también trabaja en disciplinar a sus ingenieros, que se habían dedicado a diseñar nuevos accesorios que a veces chocaban con las raíces utilitarias de la compañía.
Por ejemplo, el nuevo Prius, que aparecerá este año, cuenta con un sistema de ventilación, impulsado por energía solar, para mantener fresco el auto al quedar estacionado. Accesorios como éste elevaron el precio de venta a unos 28,000 dólares, en comparación con los 22,000 que cuesta el modelo anterior.
“No somos dioses infalibles”, dijo Shoichiro Toyoda acerca del equipo gerencial de la compañía. “Hasta Tiger Woods falla un golpe de vez en cuando”.
Fuente:
Dow Jones, vía www.SentidoComun.com.mx






















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